Introducción El síndrome metabólico (Sx), con resistencia a la insulina, está caracterizado por la coexistencia variable de ciertas patologías como: hiperinsulinemia, obesidad, dislipidemia e hipertensión, además de esto, podemos encontrar, estados preinflamatorios, microalbuminuria e hipercoagulabilidad; por esta razón, podemos afirmar que la patogénesis tiene diversos orígenes, es decir, es multifactorial y variable, ya que numerosas anomalías se combinan para producir y desarrollan el síndrome metabólico. La patogénesis de este síndrome posee diversos orígenes, entre los cuales están: un estilo de vida sedentaria, la praxis de una mala alimentación y en gran parte factores genéticos no dilucidados completamente, interaccionan para producir dicho síndrome. La dislipidemia, es la patología que más caracteriza el síndrome metabólico y consiste en un incremento en el flujo de ácidos grasos libres, así como también, un aumento en los niveles plasmáticos de TG, apolipoproteína B y pequeñas y densas C-LDL, por otra parte, la disminución de lipoproteínas de alta densidad C-HDL.
Contenido En la búsqueda de la aplicación clínica del síndrome metabólico con resistencia a la insulina diversas entidades como: la Organización Mundial de la Salud (OMS), El Programa Nacional de Educación para el Colesterol (NCEP), y Adult Treatment Panel (ATP) III, han publicado diversas definiciones, acerca del síndrome. Usando las definiciones, datos y criterios de la OMS, Nutrition Examination Survey III (NHANES III), NCEP y ATP III, la prevalencia por edad en USA del síndrome metabólico, se estima en un 24% e incrementa en adultos que sobrepasan los 60 años de edad. El censo realizado en el año 2000 en USA, arrojó, que aproximadamente 47 millones de sus habitantes poseían este síndrome; cabe destacar que sujetos con las características del síndrome de la resistencia a insulina poseen un tendencia mayor de riesgos cardiovasculares. (Índice de masa corporal > 25,0 Kg/m2 e índice de cintura/cadera < 0,91). La prevalencia o no del síndrome metabólico en ciertos individuos puede ser explicados por factores externos como: edad, sexo, regiones poblacionales, diferentes etnias, entre otras; por su parte el riesgo de padecer enfermedad coronaria o cardiovascular también varía y podemos relacionar ambos fenómenos a una predisposición genética, lo que genera una amplia susceptibilidad de padecer dichas enfermedades en las personas. Un ejemplo de esto puede ser el encontrado en la población de Pima, India la cual se mudó a Arizona unos años atrás y progresivamente fueron adoptando un dieta occidental y a los 35 años, un 85% de la personas padecían de obesidad y un 50% diabetes, por el contrario, un grupo de personas que aún viven en México y que además siguen un estilo de vida tradicional, la diabetes y la obesidad no representan un problema importante de salud para ellos. El síndrome metabólico ya definido como multifactorial en este apartado responde a factores genéticos que involucran mutaciones y polimorfismos genéticos altamente relacionados con la resistencia a la insulina, alteraciones en los adipocitos, hipertensión arterial, y dislipidemias, las cuales podrían ser la base etiológica del síndrome.
Dislipidemia
La dislipidemia puede definirse y resumirse como el sello del síndrome metabólico, caracterizado por un incremento en el flujo de ácidos grasos libres, aumento en los valores plasmáticos de TG , lipoproteínas de baja densidad pequeñas y densas o C-LDL y apolipoproteína B y una disminución en los niveles de C-HDL o lipoproteína de alta densidad. Bajas concentraciones plasmáticas de C-HDL e hipertrigliceridemia han sido significativamente relacionadas con infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares en pacientes con SM. Adicionalmente una combinación de altas concentraciones de C-HDL y glucosa en sangre en períodos de ayuno han demostrado tener una capacidad productora en la enfermedad coronaria. La dislipidemia en pacientes con Sx puede ser causada por una combinación en la sobreproducción de C-VLDL apon-100, disminución del catabolismo de partículas que contienen apoB y un incremento en el catabolismo de partículas de HDL-apo A-I.
Incremento de los ácidos grasos libres
El primer defecto es probablemente la imposibilidad por parte del tejido adiposo de incorporar ácidos grasos libres a los TG, lo que ocasionará una esterificación inadecuada. Por su parte la esterificación inadecuada provoca una disminución en la captura de ácidos grasos y su retención en el tejido adiposo. La resistencia a la insulina también promueve una reducción en la retención de ácidos grasos libres por los adipocitos; la combinación de estas anomalías llevarán a un aumento en el flujo de ácidos grasos libres (AGL) de vuelta al hígado. Aquí es importante resaltar un punto según el cual varios estudios indican que el metabolismo hepático de los AG influyen en el desarrollo de la resistencia a la insulina. El tejido adiposo durante décadas fue considerado únicamente como almacenador pasivo de energía, acumulándola en forma de triacilgliceroles, sin embargo estudios más recientes muestran al tejido adiposo como un órgano endocrino productor de varias adipoquinas, hormonas del tipo proteicas, entre las cuales se incluyen leptina, angiotensinógeno, factor de necrosis tumoral-a, interleucina-6 , adipepsina, adiponectina, entre otras. En la obesidad, las concentraciones plasmáticas de estas hormonas se encuentran incrementadas, (a excepción de la adiponectina, que se encuentra disminuida), por tanto, bajo condiciones experimentales pueden inducir obesidad relacionada con la resistencia a la insulina o diabetes. [De las adipoquinas, la leptina está involucrada, junto a la insulina, como señal de adiposidad e inhiben el apetito actuando en el núcleo arcuato de hipotálamo y el área tegmental ventral, que se relaciona con el sistema de recompensa y adicciones; los individuos obesos pueden ser resistentes a la leptina, por lo que presentan un comportamiento hiperfágico. La adiponectina es una citoquina sinergista a la acción de la insulina, es secretada por adipocitos pequeños y de ubicación periférica (no central: abdominal). La resistina ejerce el efecto opuesto a la adiponectina y tiene la característica de inducir resistencia a la insulina, además de hiperglicemia; es secretada por adipocitos hipertrofiados de localización central principalmente] Por otra parte, se sabe que el tejido adiposo cumple un papel excepcional como fuente de transferencia de ésteres de colesterol. La proteína de transferencia de colesterol es un determinante importante en la composición de las lipoproteínas por su capacidad para mediar la transferencia de ésteres de colesterol de lipoproteínas ricas en ésteres de colesterol a aquellas ricas en TG. En sujetos obesos la actividad de la proteína en la transferencia de ésteres de colesterol está aumentada.
Incremento en los valores de TG
En un estado corporal de resistencia a la insulina, el incremento en el flujo de AGL desde la periferia al hígado estimula la síntesis hepática de TG, que a su vez promueve el ensamblaje de los TG contenidos en las lipoproteínas de muy baja densidad o C-VLDL y la producción de apo-B. Bajo condiciones normolipidémicas, la secreción de C-VLDL es susceptible al los TG y la disponibilidad de ésteres de colesterol; cuando ocurre la resistencia a la insulina los altos valores de esta hormona desensibilizan los receptores hepáticos para la insulina y por lo tanto este se vuelve resistente a sus efectos inhibitorios, entre ellos, la secreción de C-VLDL. La obesidad y el incremento de grasa intrabdominal provienen del desarrollo a la resistencia de la insulina, debido a que, en presencia de esta anomalía el adipocito visceral es mucho más sensible a la acción hormonal de glucocorticoides y catecolaminas. La actividad lipolítica hormonal producto del desarrollo de la resistencia a la insulina promueve un incremento en la liberación de AG en el sistema porta, lo cual servirá de sustrato para ensamblar TG en el tejido hepático y en C-VLD. Por otra parte, la resistencia a la insulina conduce a un aumento en la producción de apo-B, (principal apoproteína de C-LDL) lo que ocasionará un aumento en la síntesis y secreción de TG contenidos enla C-VLDL.
LDL pequeñas y densas
En el estado de resistencia a la insulina, generalmente los valores plasmáticos de LDL están ligeramente elevados debido, en gran medida, a la composición anormal de las partículas de C-LDL, (LDL, pequeñas y densas) esto es causado por otra anomalía a la cual se le conoce como hipertrigliceridemia. No se encuentra en el organismo partículas pequeñas y densas de C-LDL hasta observar una concentración plasmática de TG que exceda el 1,5 mmol/l, y bajo estas condiciones partículas de C-VLDL ricas en TG (VLDL1). Cuando la VLDL es lipolisada por el efecto de la enzima lipoproteínlipasa (LPL) una población de LDL, con un cambio en la conformación de apo-B, son producidas. Debido a este cambio en su conformación, las partículas de LDL no se unen eficientemente a su receptor y esto traerá como consecuencia que permanezcan mayor tiempo en la circulación. Los ésteres de colesterol son reemplazados por TG en partículas de LDL y HDL, como consecuencia de la acción llevada a cabo por una proteína que transfiere ésteres de colesterol. Por su parte las LDL ricas en TG son un buen sustrato para la lipasa hepática, que finalmente generará LDL pequeñas y densas, lo que se asocia directamente con un incremento en los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. Varios estudios han demostrado que las partículas de LDL pequeñas y densas tienen propiedades patogénicas entre las cuales se encuentran: reducción en la expresión del receptor de LDL, incremento de la retención en la pared arterial e incremento en la susceptibilidad a la oxidación. Podemos afirmar que la heterogeneidad de las LDL está basada en la amplia variabilidad que existe en el contenido de ésteres de colesterol en el núcleo de las LDL; por otra parte en su superficie la cantidad de apo-B puede permanecer sin cambio alguno. Como resultado, las partículas de LDL no son simplemente más pequeñas y densas sino que además son comparativamente más ricas en apo-B que las moléculas normales de LDL. En el hospital Jhons Hopkins, estudios señalaron que niveles altos de apo-B en las partículas de C-LDL predicen posibles riesgos de padecer enfermedad coronaria e hiperlipoproteinemia fue el fenotipo de lipoproteína más constante; en el estudio de la enfermedad coronaria se encontró que alrededor del 35% de los pacientes presentaban enfermedad coronaria prematura.
Bajos niveles de HDL
Los bajos niveles de colesterol en pacientes con síndrome metabólico es una característica que está dada por el aumento en los niveles de TG, como ya se mencionó anteriormente, en presencia de un incremento en los valores de TG; la proteína que transfiere ésteres de colesterol interviene en el intercambio de TG y ésteres de colesterol. Las HDL ricas en TG pero escasas en ésteres de colesterol son más propensas a ser catabolizadas y someterse a la hidrólisis de TG y la disociación de sus proteínas componentes, entre ella las apo-A (su proteína principal). Otro de los mecanismos que posiblemente influya en el descenso de los valores plasmáticos de HDL es el cambio en el flujo de lípidos en el hígado, atribuido a la resistencia a la insulina, lo cual puede producir una reducción en la producción hepática de apo-A. Por otro lado, la resistencia a la insulina podría causar desestabilización en la proteína transportadora A1 que une ATP, la cual es una molécula crucial que interviene en el traspaso de los fosfolípidos y el colesterol hacia la apo A para la formación de partículas de HDL maduras y funcionales; mutaciones en la unión de ATP ocasiona la enfermedad de TANYER, asociada a muy bajos niveles de C-HDL.
Lipidemia post-prandial
Bajo condiciones de resistencia a la insulina el efecto antilipolítico en el tejido adiposo es débil, esto puede explicar el aumento en los niveles de AGL en el período postprandial. Por su parte, la resistencia la insulina tiene dos efectos potenciales en el metabolismo de remanentes de Quilomicrones (QM), (lipoproteína principal formada en el período post-prandial). - En primer lugar reduce la expresión del receptor de LDL. - Y en segundo lugar aumenta la síntesis hepática y la secreción de C-VLDL. Este aumento promueve la competencia de los remanentes de QM y VLDL por los receptores hepáticos, lo que dificulta la absorción de los primeros. Otra posible explicación para la lipidemia post-prandial es la homeostasis del colesterol, es decir, la síntesis hepática y la absorción intestinal de colesterol. El aumento de la absorción intestinal del colesterol, reduce la síntesis hepática lo que trae como consecuencia que disminuya la secreción de C-VLDL y se sobre expresen los receptores de LDL.
Diabetes tipo II. Combinación de hiperlipidemia y síndrome metabólico
El desarrollo de la diabetes tipo 2 es complejo y multifactorial e interactúan factores como resistencia a insulina, obesidad e incremento en la concentración de glucosa en sangre. [Diabetes mellitus = estado hiperglicémico crónico, que en el caso de la tipo 2, hay una resistencia a la insulina característica que no necesariamente se acompaña de obesidad. La obesidad es un factor de riesgo, pero el único criterio clínico internacional que te permite establecer Diabetes Mellitus es la hiperglicemia, bien sea >126 mg/dL en ayuno o > 180 mg/dL al hacer una curva de tolerancia a la glucosa]. Se cree que la obesidad induce a la resistencia de la insulina y al incremento de la insulina en la circulación sanguínea. La hiperglucemia se produce poco después, cuando la secreción pancreática de la insulina es insuficiente para los requerimientos metabólicos y entonces comienza a emerger la pérdida de control de glucosa en sangre. Es conocido que las personas obesas pueden desarrollar diferentes grados de resistencia a la insulina y no todos son intolerantes a la glucosa. Los factores que hacen a las personas más propensas a desarrollar la diabetes millitus tipo II no son del todo entendidos, lo que si es altamente conocido es que existe una predisposición genética o hereditaria. Las anomalías vistas en lípidos y lipoproteínas en la diabetes tipo 2 son muy similares a las del síndrome metabólico pero más severas. Elevados niveles de AGL producen lipotoxicidad, lo que dificulta que la glucosa induzca la secreción de insulina y empeore la resistencia a la misma. Aquellos pacientes con diabetes tipo 2 poseen más posibilidades de llevar acabo eventos cardiovasculares comparados con pacientes totalmente sanos. Alrededor de un 80% de las muertes en pacientes con diabetes es causado por lo mencionado anteriormente.
Hiperlipidemia familiar combinada
La hiperlipidemia se caracteriza por una expresión variada de hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia. Las tres principales anomalías en las lipoproteínas del síndrome metabólico son las mismas presentes en la hiperlipidemia familiar combinada. Resistencia a la insulina y obesidad se observan en pacientes que frecuentemente poseen hiperlipidemia, la cual la podemos asociar directamente con la supresión de la lipólisis por una alteración sensible de las hormonas lipasas en el adipocito, produciendo de esta manera un aumento en el flujo de AGL. La hipertrigliceridemia y pequeñas y densas partículas de LDL se conocen como los efectos subyacentes de esta patologías. Muchos pacientes con hiperlipidemia presentan una reducción significativa de la actividad de la lipoproteínlipasa, responsable de la hidrólisis de TG en QM y C-VLDL, además también se caracterizan por una sobreproducción de apo-B. Adicionalmente pacientes con esta anomalía, también manifiestan un incremento plasmático de AGL que acompañan a la eliminación retardada de las lipoproteínas post-prandiales. Hay varias intervenciones farmacológicas que pueden aumentar la sensibilidad a la insulina y por tanto mejorar anomalías en las lipoproteínas.
Cambios en el estilo de vida
La pérdida de peso, aumento de la actividad física y el consumo moderado de alcohol son tratamientos de primera línea para mejorar las anomalías en lípidos, ya que reducen los niveles de TG en sangre y aumentan los valores de C-HDL. En la obesidad visceral la pérdida de peso reduce la secreción de apo-B y recíprocamente reduce el catabolismo de las VLDL. Probablemente esto se deba, a un aumento en la sensibilidad a la insulina y disminución de la lipogénesis hepática. El fundamento para el tratamiento de la dislipidemia es la modificación de la dieta diaria, la reducción de grasas saturadas, colesterol y calorías. La absorción y la síntesis de colesterol cumplen una función en la regulación de la homeostasis del colesterol y ambos se ven afectados por la dieta general; cambios en alguna de las dos vías representan cambios compensatorios en la otra.
Fármacos
Mejoras en los perfiles de lípidos y lipoproteínas en el Sx se pueden conseguir mediante una disminución en la secreción y aumento en el catabolismo de apo-B; así como también aumento en la secreción y catabolismo de apo-AI. Estudios recientes arrojaron que tres grupos de fármacos logran ese cambio en los lípidos: Anicotidínico fíbrico, fibratos y estatinas. La niacina, trata con eficacia cada uno de las anomalías en los lípidos encontrados en el SM, además la niacina es efectiva para aumentar los niveles plasmáticos de HDL. Se cree que la niacina logra este efecto ya que reduce la producción de AGL por medio de la inhibición de la lipólisis en el tejido adiposo. Esta hipótesis en el mecanismo de acción de la niacina fue comprobado al identificar una proteína G acoplada a un receptor, el cual se encuentra altamente expresado en el tejido adiposo, donde la niacina representa un ligando de alta afinidad. La unión de la niacina con el receptor activa una señal en la proteína G lo que traerá como consecuencia una reducción en las concetración del segundo mensajero AMPc y por lo tanto una inhibición de la lipólisis. Otros investigadores postularon que el mecanismo de acción de la niacina resulta de la actividad hormonal sensible a la lipasa. Otro mecanismo que explica que la niacina logre aumentar los niveles plasmáticos de C-HDL es ejerciendo su acción sobre la proteína trasportadora de A1 que une ATP, la cual es mediadora de la transferencia de colesterol. Por último se ha sugerido que la niacina inhibe directamente la síntesis de apo-B en lipoproteínas contenidas en el hígado. Con respecto a los fibratos, son una clase de fármacos hipolipimediantes utilizados en el tratamiento de hipertrigliceridemia e hiperlipidemia. Se sabe que los fibratos disminuyen los niveles de TG y LDL pequeñas y densas en sangre (ampliamente asociadas a padecer arterosclerosis), y que a su vez aumentan los niveles de HDL. La reducción de TG que realizan los fibratos se ha atribuido, tanto a la ihibición de la síntesis hepática de AG, como al aumento del catabolismo de lipoproteínas ricas en TG; estos procesos se relacionan directamente con la regulación en la expresión de la lipopreteínlipasa (LPL) y al aumento en su actividad, es decir, el catabolismo de las VLDL resulta de la regulación en la expresión de LPLP y el aumento de su actividad provocada por una reducción sérica en los niveles de apoC-II. Por su parte, el aumento en los niveles plasmáticos de las HDL colesterol por acción de estos hipolipidemiantes se correlaciona con el aumento en la expresión de las apoproteínas apoA-1 y apoA-II. Estudios relativamente recientes en animales y cultivos celulares han demostrado que los efectos normolipidémicos que promueven los fibratos se producen principalmente a través de la modulación transcripcional de genes implicados específicamente en AG, TG y metabolismo del colesterol, así como también en lipoproteínas de formación y remodelación. Este fármaco media la regulación transcripcional causada por la unión y la activación de un receptor nuclear específico llamado receptor activado por proliferadores de peroxisomas alfa, estos receptores se encuentran expresados principalmente en tejidos que exhiben altas tasas de beta oxidación como el hígado, riñón, corazón y músculo. Por otra parte, investigaciones sugieren que los fibratos pueden modular el metabolismo de las HDL, incrementando la expresión de receptores scavenger clase B-tipo1 en tejidos periféricos. Los fibratos parecen ser particularmente efectivos en pacientes en los que una alteración del eje TG- HDL es el principal lípido de trastorno. Por último, cabe destacar que los fibratos tiene influencia en los parámetros de trombocitos, marcadores inflamatorios y sobre el endotelio capilar de las paredes arteriales. Por su parte las estatinas se usan comúnmente para controlar los desórdenes de lípidos en sangre. Aunque el mecanismo de acción de las estatinas es complejo, ellas básicamente reducen la síntesis de LDL por el hígado y otras células e incrementan su catabolismo; además estudios han demostrado que las estatinas aumentan las concentraciones sanguíneas de HDL y apoA-1. [Inhibición de la HMG-CoA reductasa].
Introducción
El síndrome metabólico (Sx), con resistencia a la insulina, está caracterizado por la coexistencia variable de ciertas patologías como: hiperinsulinemia, obesidad, dislipidemia e hipertensión, además de esto, podemos encontrar, estados preinflamatorios, microalbuminuria e hipercoagulabilidad; por esta razón, podemos afirmar que la patogénesis tiene diversos orígenes, es decir, es multifactorial y variable, ya que numerosas anomalías se combinan para producir y desarrollan el síndrome metabólico.
La patogénesis de este síndrome posee diversos orígenes, entre los cuales están: un estilo de vida sedentaria, la praxis de una mala alimentación y en gran parte factores genéticos no dilucidados completamente, interaccionan para producir dicho síndrome.
La dislipidemia, es la patología que más caracteriza el síndrome metabólico y consiste en un incremento en el flujo de ácidos grasos libres, así como también, un aumento en los niveles plasmáticos de TG, apolipoproteína B y pequeñas y densas C-LDL, por otra parte, la disminución de lipoproteínas de alta densidad C-HDL.
Contenido
En la búsqueda de la aplicación clínica del síndrome metabólico con resistencia a la insulina diversas entidades como: la Organización Mundial de la Salud (OMS), El Programa Nacional de Educación para el Colesterol (NCEP), y Adult Treatment Panel (ATP) III, han publicado diversas definiciones, acerca del síndrome.
Usando las definiciones, datos y criterios de la OMS, Nutrition Examination Survey III (NHANES III), NCEP y ATP III, la prevalencia por edad en USA del síndrome metabólico, se estima en un 24% e incrementa en adultos que sobrepasan los 60 años de edad.
El censo realizado en el año 2000 en USA, arrojó, que aproximadamente 47 millones de sus habitantes poseían este síndrome; cabe destacar que sujetos con las características del síndrome de la resistencia a insulina poseen un tendencia mayor de riesgos cardiovasculares. (Índice de masa corporal > 25,0 Kg/m2 e índice de cintura/cadera < 0,91).
La prevalencia o no del síndrome metabólico en ciertos individuos puede ser explicados por factores externos como: edad, sexo, regiones poblacionales, diferentes etnias, entre otras; por su parte el riesgo de padecer enfermedad coronaria o cardiovascular también varía y podemos relacionar ambos fenómenos a una predisposición genética, lo que genera una amplia susceptibilidad de padecer dichas enfermedades en las personas.
Un ejemplo de esto puede ser el encontrado en la población de Pima, India la cual se mudó a Arizona unos años atrás y progresivamente fueron adoptando un dieta occidental y a los 35 años, un 85% de la personas padecían de obesidad y un 50% diabetes, por el contrario, un grupo de personas que aún viven en México y que además siguen un estilo de vida tradicional, la diabetes y la obesidad no representan un problema importante de salud para ellos.
El síndrome metabólico ya definido como multifactorial en este apartado responde a factores genéticos que involucran mutaciones y polimorfismos genéticos altamente relacionados con la resistencia a la insulina, alteraciones en los adipocitos, hipertensión arterial, y dislipidemias, las cuales podrían ser la base etiológica del síndrome.
- Dislipidemia
La dislipidemia puede definirse y resumirse como el sello del síndrome metabólico, caracterizado por un incremento en el flujo de ácidos grasos libres, aumento en los valores plasmáticos de TG , lipoproteínas de baja densidad pequeñas y densas o C-LDL y apolipoproteína B y una disminución en los niveles de C-HDL o lipoproteína de alta densidad.Bajas concentraciones plasmáticas de C-HDL e hipertrigliceridemia han sido significativamente relacionadas con infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares en pacientes con SM. Adicionalmente una combinación de altas concentraciones de C-HDL y glucosa en sangre en períodos de ayuno han demostrado tener una capacidad productora en la enfermedad coronaria.
La dislipidemia en pacientes con Sx puede ser causada por una combinación en la sobreproducción de C-VLDL apon-100, disminución del catabolismo de partículas que contienen apoB y un incremento en el catabolismo de partículas de HDL-apo A-I.
- Incremento de los ácidos grasos libres
El primer defecto es probablemente la imposibilidad por parte del tejido adiposo de incorporar ácidos grasos libres a los TG, lo que ocasionará una esterificación inadecuada.Por su parte la esterificación inadecuada provoca una disminución en la captura de ácidos grasos y su retención en el tejido adiposo. La resistencia a la insulina también promueve una reducción en la retención de ácidos grasos libres por los adipocitos; la combinación de estas anomalías llevarán a un aumento en el flujo de ácidos grasos libres (AGL) de vuelta al hígado. Aquí es importante resaltar un punto según el cual varios estudios indican que el metabolismo hepático de los AG influyen en el desarrollo de la resistencia a la insulina.
El tejido adiposo durante décadas fue considerado únicamente como almacenador pasivo de energía, acumulándola en forma de triacilgliceroles, sin embargo estudios más recientes muestran al tejido adiposo como un órgano endocrino productor de varias adipoquinas, hormonas del tipo proteicas, entre las cuales se incluyen leptina, angiotensinógeno, factor de necrosis tumoral-a, interleucina-6 , adipepsina, adiponectina, entre otras.
En la obesidad, las concentraciones plasmáticas de estas hormonas se encuentran incrementadas, (a excepción de la adiponectina, que se encuentra disminuida), por tanto, bajo condiciones experimentales pueden inducir obesidad relacionada con la resistencia a la insulina o diabetes. [De las adipoquinas, la leptina está involucrada, junto a la insulina, como señal de adiposidad e inhiben el apetito actuando en el núcleo arcuato de hipotálamo y el área tegmental ventral, que se relaciona con el sistema de recompensa y adicciones; los individuos obesos pueden ser resistentes a la leptina, por lo que presentan un comportamiento hiperfágico. La adiponectina es una citoquina sinergista a la acción de la insulina, es secretada por adipocitos pequeños y de ubicación periférica (no central: abdominal). La resistina ejerce el efecto opuesto a la adiponectina y tiene la característica de inducir resistencia a la insulina, además de hiperglicemia; es secretada por adipocitos hipertrofiados de localización central principalmente] Por otra parte, se sabe que el tejido adiposo cumple un papel excepcional como fuente de transferencia de ésteres de colesterol.
La proteína de transferencia de colesterol es un determinante importante en la composición de las lipoproteínas por su capacidad para mediar la transferencia de ésteres de colesterol de lipoproteínas ricas en ésteres de colesterol a aquellas ricas en TG.
En sujetos obesos la actividad de la proteína en la transferencia de ésteres de colesterol está aumentada.
- Incremento en los valores de TG
En un estado corporal de resistencia a la insulina, el incremento en el flujo de AGL desde la periferia al hígado estimula la síntesis hepática de TG, que a su vez promueve el ensamblaje de los TG contenidos en las lipoproteínas de muy baja densidad o C-VLDL y la producción de apo-B.Bajo condiciones normolipidémicas, la secreción de C-VLDL es susceptible al los TG y la disponibilidad de ésteres de colesterol; cuando ocurre la resistencia a la insulina los altos valores de esta hormona desensibilizan los receptores hepáticos para la insulina y por lo tanto este se vuelve resistente a sus efectos inhibitorios, entre ellos, la secreción de C-VLDL.
La obesidad y el incremento de grasa intrabdominal provienen del desarrollo a la resistencia de la insulina, debido a que, en presencia de esta anomalía el adipocito visceral es mucho más sensible a la acción hormonal de glucocorticoides y catecolaminas.
La actividad lipolítica hormonal producto del desarrollo de la resistencia a la insulina promueve un incremento en la liberación de AG en el sistema porta, lo cual servirá de sustrato para ensamblar TG en el tejido hepático y en C-VLD. Por otra parte, la resistencia a la insulina conduce a un aumento en la producción de apo-B, (principal apoproteína de C-LDL) lo que ocasionará un aumento en la síntesis y secreción de TG contenidos enla C-VLDL.
- LDL pequeñas y densas
En el estado de resistencia a la insulina, generalmente los valores plasmáticos de LDL están ligeramente elevados debido, en gran medida, a la composición anormal de las partículas de C-LDL, (LDL, pequeñas y densas) esto es causado por otra anomalía a la cual se le conoce como hipertrigliceridemia.No se encuentra en el organismo partículas pequeñas y densas de C-LDL hasta observar una concentración plasmática de TG que exceda el 1,5 mmol/l, y bajo estas condiciones partículas de C-VLDL ricas en TG (VLDL1).
Cuando la VLDL es lipolisada por el efecto de la enzima lipoproteínlipasa (LPL) una población de LDL, con un cambio en la conformación de apo-B, son producidas. Debido a este cambio en su conformación, las partículas de LDL no se unen eficientemente a su receptor y esto traerá como consecuencia que permanezcan mayor tiempo en la circulación.
Los ésteres de colesterol son reemplazados por TG en partículas de LDL y HDL, como consecuencia de la acción llevada a cabo por una proteína que transfiere ésteres de colesterol. Por su parte las LDL ricas en TG son un buen sustrato para la lipasa hepática, que finalmente generará LDL pequeñas y densas, lo que se asocia directamente con un incremento en los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.
Varios estudios han demostrado que las partículas de LDL pequeñas y densas tienen propiedades patogénicas entre las cuales se encuentran: reducción en la expresión del receptor de LDL, incremento de la retención en la pared arterial e incremento en la susceptibilidad a la oxidación.
Podemos afirmar que la heterogeneidad de las LDL está basada en la amplia variabilidad que existe en el contenido de ésteres de colesterol en el núcleo de las LDL; por otra parte en su superficie la cantidad de apo-B puede permanecer sin cambio alguno.
Como resultado, las partículas de LDL no son simplemente más pequeñas y densas sino que además son comparativamente más ricas en apo-B que las moléculas normales de LDL.
En el hospital Jhons Hopkins, estudios señalaron que niveles altos de apo-B en las partículas de C-LDL predicen posibles riesgos de padecer enfermedad coronaria e hiperlipoproteinemia fue el fenotipo de lipoproteína más constante; en el estudio de la enfermedad coronaria se encontró que alrededor del 35% de los pacientes presentaban enfermedad coronaria prematura.
- Bajos niveles de HDL
Los bajos niveles de colesterol en pacientes con síndrome metabólico es una característica que está dada por el aumento en los niveles de TG, como ya se mencionó anteriormente, en presencia de un incremento en los valores de TG; la proteína que transfiere ésteres de colesterol interviene en el intercambio de TG y ésteres de colesterol. Las HDL ricas en TG pero escasas en ésteres de colesterol son más propensas a ser catabolizadas y someterse a la hidrólisis de TG y la disociación de sus proteínas componentes, entre ella las apo-A (su proteína principal).Otro de los mecanismos que posiblemente influya en el descenso de los valores plasmáticos de HDL es el cambio en el flujo de lípidos en el hígado, atribuido a la resistencia a la insulina, lo cual puede producir una reducción en la producción hepática de apo-A.
Por otro lado, la resistencia a la insulina podría causar desestabilización en la proteína transportadora A1 que une ATP, la cual es una molécula crucial que interviene en el traspaso de los fosfolípidos y el colesterol hacia la apo A para la formación de partículas de HDL maduras y funcionales; mutaciones en la unión de ATP ocasiona la enfermedad de TANYER, asociada a muy bajos niveles de C-HDL.
- Lipidemia post-prandial
Bajo condiciones de resistencia a la insulina el efecto antilipolítico en el tejido adiposo es débil, esto puede explicar el aumento en los niveles de AGL en el período postprandial. Por su parte, la resistencia la insulina tiene dos efectos potenciales en el metabolismo de remanentes de Quilomicrones (QM), (lipoproteína principal formada en el período post-prandial).- En primer lugar reduce la expresión del receptor de LDL.
- Y en segundo lugar aumenta la síntesis hepática y la secreción de C-VLDL.
Este aumento promueve la competencia de los remanentes de QM y VLDL por los receptores hepáticos, lo que dificulta la absorción de los primeros.
Otra posible explicación para la lipidemia post-prandial es la homeostasis del colesterol, es decir, la síntesis hepática y la absorción intestinal de colesterol. El aumento de la absorción intestinal del colesterol, reduce la síntesis hepática lo que trae como consecuencia que disminuya la secreción de C-VLDL y se sobre expresen los receptores de LDL.
- Diabetes tipo II. Combinación de hiperlipidemia y síndrome metabólico
El desarrollo de la diabetes tipo 2 es complejo y multifactorial e interactúan factores como resistencia a insulina, obesidad e incremento en la concentración de glucosa en sangre. [Diabetes mellitus = estado hiperglicémico crónico, que en el caso de la tipo 2, hay una resistencia a la insulina característica que no necesariamente se acompaña de obesidad. La obesidad es un factor de riesgo, pero el único criterio clínico internacional que te permite establecer Diabetes Mellitus es la hiperglicemia, bien sea >126 mg/dL en ayuno o > 180 mg/dL al hacer una curva de tolerancia a la glucosa]. Se cree que la obesidad induce a la resistencia de la insulina y al incremento de la insulina en la circulación sanguínea.La hiperglucemia se produce poco después, cuando la secreción pancreática de la insulina es insuficiente para los requerimientos metabólicos y entonces comienza a emerger la pérdida de control de glucosa en sangre.
Es conocido que las personas obesas pueden desarrollar diferentes grados de resistencia a la insulina y no todos son intolerantes a la glucosa. Los factores que hacen a las personas más propensas a desarrollar la diabetes millitus tipo II no son del todo entendidos, lo que si es altamente conocido es que existe una predisposición genética o hereditaria. Las anomalías vistas en lípidos y lipoproteínas en la diabetes tipo 2 son muy similares a las del síndrome metabólico pero más severas.
Elevados niveles de AGL producen lipotoxicidad, lo que dificulta que la glucosa induzca la secreción de insulina y empeore la resistencia a la misma.
Aquellos pacientes con diabetes tipo 2 poseen más posibilidades de llevar acabo eventos cardiovasculares comparados con pacientes totalmente sanos. Alrededor de un 80% de las muertes en pacientes con diabetes es causado por lo mencionado anteriormente.
- Hiperlipidemia familiar combinada
La hiperlipidemia se caracteriza por una expresión variada de hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia. Las tres principales anomalías en las lipoproteínas del síndrome metabólico son las mismas presentes en la hiperlipidemia familiar combinada.Resistencia a la insulina y obesidad se observan en pacientes que frecuentemente poseen hiperlipidemia, la cual la podemos asociar directamente con la supresión de la lipólisis por una alteración sensible de las hormonas lipasas en el adipocito, produciendo de esta manera un aumento en el flujo de AGL.
La hipertrigliceridemia y pequeñas y densas partículas de LDL se conocen como los efectos subyacentes de esta patologías. Muchos pacientes con hiperlipidemia presentan una reducción significativa de la actividad de la lipoproteínlipasa, responsable de la hidrólisis de TG en QM y C-VLDL, además también se caracterizan por una sobreproducción de apo-B.
Adicionalmente pacientes con esta anomalía, también manifiestan un incremento plasmático de AGL que acompañan a la eliminación retardada de las lipoproteínas post-prandiales.
Hay varias intervenciones farmacológicas que pueden aumentar la sensibilidad a la insulina y por tanto mejorar anomalías en las lipoproteínas.
- Cambios en el estilo de vida
La pérdida de peso, aumento de la actividad física y el consumo moderado de alcohol son tratamientos de primera línea para mejorar las anomalías en lípidos, ya que reducen los niveles de TG en sangre y aumentan los valores de C-HDL. En la obesidad visceral la pérdida de peso reduce la secreción de apo-B y recíprocamente reduce el catabolismo de las VLDL. Probablemente esto se deba, a un aumento en la sensibilidad a la insulina y disminución de la lipogénesis hepática.El fundamento para el tratamiento de la dislipidemia es la modificación de la dieta diaria, la reducción de grasas saturadas, colesterol y calorías.
La absorción y la síntesis de colesterol cumplen una función en la regulación de la homeostasis del colesterol y ambos se ven afectados por la dieta general; cambios en alguna de las dos vías representan cambios compensatorios en la otra.
- Fármacos
Mejoras en los perfiles de lípidos y lipoproteínas en el Sx se pueden conseguir mediante una disminución en la secreción y aumento en el catabolismo de apo-B; así como también aumento en la secreción y catabolismo de apo-AI.Estudios recientes arrojaron que tres grupos de fármacos logran ese cambio en los lípidos: Anicotidínico fíbrico, fibratos y estatinas. La niacina, trata con eficacia cada uno de las anomalías en los lípidos encontrados en el SM, además la niacina es efectiva para aumentar los niveles plasmáticos de HDL. Se cree que la niacina logra este efecto ya que reduce la producción de AGL por medio de la inhibición de la lipólisis en el tejido adiposo.
Esta hipótesis en el mecanismo de acción de la niacina fue comprobado al identificar una proteína G acoplada a un receptor, el cual se encuentra altamente expresado en el tejido adiposo, donde la niacina representa un ligando de alta afinidad. La unión de la niacina con el receptor activa una señal en la proteína G lo que traerá como consecuencia una reducción en las concetración del segundo mensajero AMPc y por lo tanto una inhibición de la lipólisis.
Otros investigadores postularon que el mecanismo de acción de la niacina resulta de la actividad hormonal sensible a la lipasa. Otro mecanismo que explica que la niacina logre aumentar los niveles plasmáticos de C-HDL es ejerciendo su acción sobre la proteína trasportadora de A1 que une ATP, la cual es mediadora de la transferencia de colesterol. Por último se ha sugerido que la niacina inhibe directamente la síntesis de apo-B en lipoproteínas contenidas en el hígado.
Con respecto a los fibratos, son una clase de fármacos hipolipimediantes utilizados en el tratamiento de hipertrigliceridemia e hiperlipidemia. Se sabe que los fibratos disminuyen los niveles de TG y LDL pequeñas y densas en sangre (ampliamente asociadas a padecer arterosclerosis), y que a su vez aumentan los niveles de HDL. La reducción de TG que realizan los fibratos se ha atribuido, tanto a la ihibición de la síntesis hepática de AG, como al aumento del catabolismo de lipoproteínas ricas en TG; estos procesos se relacionan directamente con la regulación en la expresión de la lipopreteínlipasa (LPL) y al aumento en su actividad, es decir, el catabolismo de las VLDL resulta de la regulación en la expresión de LPLP y el aumento de su actividad provocada por una reducción sérica en los niveles de apoC-II. Por su parte, el aumento en los niveles plasmáticos de las HDL colesterol por acción de estos hipolipidemiantes se correlaciona con el aumento en la expresión de las apoproteínas apoA-1 y apoA-II.
Estudios relativamente recientes en animales y cultivos celulares han demostrado que los efectos normolipidémicos que promueven los fibratos se producen principalmente a través de la modulación transcripcional de genes implicados específicamente en AG, TG y metabolismo del colesterol, así como también en lipoproteínas de formación y remodelación. Este fármaco media la regulación transcripcional causada por la unión y la activación de un receptor nuclear específico llamado receptor activado por proliferadores de peroxisomas alfa, estos receptores se encuentran expresados principalmente en tejidos que exhiben altas tasas de beta oxidación como el hígado, riñón, corazón y músculo.
Por otra parte, investigaciones sugieren que los fibratos pueden modular el metabolismo de las HDL, incrementando la expresión de receptores scavenger clase B-tipo1 en tejidos periféricos.
Los fibratos parecen ser particularmente efectivos en pacientes en los que una alteración del eje TG- HDL es el principal lípido de trastorno. Por último, cabe destacar que los fibratos tiene influencia en los parámetros de trombocitos, marcadores inflamatorios y sobre el endotelio capilar de las paredes arteriales.
Por su parte las estatinas se usan comúnmente para controlar los desórdenes de lípidos en sangre. Aunque el mecanismo de acción de las estatinas es complejo, ellas básicamente reducen la síntesis de LDL por el hígado y otras células e incrementan su catabolismo; además estudios han demostrado que las estatinas aumentan las concentraciones sanguíneas de HDL y apoA-1. [Inhibición de la HMG-CoA reductasa].
Bibliografía